Parrillón de Juan Lacaze

Dirección: Salta 490 – Monserrat

Ubicado en la esquina de Salta y Venezuela, donde antaño residía la Vinería de Monserrat, el Parrillón de Juan Lacaze se viste de bodegón. Con el antiguo mobiliario reciclado, lámparas colgantes de metal, barriles decorativos y botellones coloridos, el ambiente tiene aire más histórico que rústico. Si bien la especialidad del lugar es la parrilla, la Chef a cargo, Blanca Corrales, hace un excelente trabajo y tanto las pastas caseras como las pamplonas y los chotos son muy sabrosos.

Dale perejil al toro

Dirección: Estado de Israel 4483 – Villa Crespo

Una parrillita porteña no tradicional. Ambiente cálido con mucha luz natural, colores y un patio con enredadera, apto para fumar. A la parrilla clásica argentina se la combina con la presentación de cortes y achuras de carnes silvestres –yacaré, ciervo, jabalí, criadilla y riñones de cordero, todos a la parrilla-. El menú tiene además muy buenas entradas, pastas caseras, guarniciones clásicas y no tanto, parrilladas de vegetales, platos de cocina porteña y postres caseros. La carta de vinos es amplia y variada.

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La Cholita

Dirección: Rodríguez Peña 1165 – Recoleta

En Recoleta, este restaurante es una opción si lo que desea es probar comida regional, aunque también la parrilla es de lo más interesante del menú. El ambiente es informal y acogedor. El juntadito de vegetales a las brasas, el matambre tiernizado de cerdo y la polenta a las brasas son algunas de las especialidades.

La Rosalía

Dirección: Scalabrini Ortiz 1538 – Palermo

Exponente clásico de la parrilla al paso, a pcos cuandras de la animada Plaza Serrano. El lugar no es de lo más confortante, pero la carne es realmente buena y los precios más que accesibles. Además de las mesas, se puede comer parado o pedir comida para llevar.

El puestito del tío

Dirección: Dorrego 3000 – Palermo

Es realmente un puesto de comida en la calle, pero fuera de los circuitos más tradicionales, como los de las costaneras. Más allá de no ser un restaurante en sí, hay que destacar que el nivel de la carne es igual o superior, y el cliente no necesita lidiar con las típicas esperas interminables de los restaurantes más solicitados. No muy lejos de los bosques de Palermo, en el Puestito del Tío conviven grupos jóvenes de amigos y familias que aprovechan el paseo para comerse un sabroso choripan o un sándwich de vacío.

Pancho 46

Dirección: Constituyentes y Gral. Paz s/n – San Martín (Prov. Buenos Aires)

Localizado en San Martín, una localidad del Gran Buenos Aires, muy cerca de la Av. General Paz, este local es un verdadero clásico. No se sabe bien por qué, pero el hecho es que las salchichas de Pancho 46 tienen un gusto especial, y eso lo convierte en líder en panchos desde que se fundó, hace casi 40 años, pese a estar fuera del circuito gastronómico. Está abierto las 24 horas del día.

Jangada

Dirección: Bonpland 1670 – Palermo

Este restaurante nos permite deleitarnos con los mejores pescados de río, como si estuviéramos a orillas del Paraná, pero al alcance de la mano en pleno Palermo Hollywood. La propuesta no es suntuosa y se aleja de las tendencias fashion de la zona y pone énfasis en la calidad del producto. Desde su nombre, Jangada (que significa “balsa de troncos) hasta la decoración, comunican su ligazón a la esencia del río. El pacú a las brasas, el surubí y el dorado son los platos más pedidos.

Don Julio

Dirección: Guatemala (esquina Gurruchaga) 4691 – Palermo

Esta parrilla tiene la particularidad de funcionar en la primera casa de dos plantas de Palermo. El lugar es rústico, como debe ser la auténtica parrilla criolla. Las carnes de Don Julio es famosa por ser servida en su punto, y las porciones son bien abundantes y deliciosas. La atención no presenta fisuras y los precios son acordes. Sin dudas, muy recomendable.

Desde el alma

Dirección: Honduras 5298 – Palermo

Este moderno resto es de aquellos pocos que logran que el comensal se sienta como en casa. A esto se llega por la concurrencia de varios factores, como lo reducido del ambiente (50 cubiertos), la comodidad que proporcionan sus sillones y sus mesas bajas, y el criterio en cuanto a la música, a un volumen perfecto.
Abrió sus puertas en 2001, una época crítica para el país; sin embargo, superó la coyuntura del momento para imponerse como una propuesta para una cena romántica o una salida tranquila con amigos.
La carta es acotada, pero de óptima calidad. Se destacan el cordero patagónico braseado, el bife de chorizo grillado y otros platos de combinación muy original.
El lugar abre de lunes a sábados por la noche.

Chiquilín

Dirección: Sarmiento 1599 – San Nicolás

Este es un lugar bien porteño que resurgió en los últimos tiempos como símbolo de lo local que trata de sobrevivir en tiempos de globalización y pérdida de identidad. Los porteños concurren para sentir que no todo lo propio está perdido, y por la misma razón, también van los turistas que quieren ver algo único y típico. “El Chiquilín”, resuena en la memoria como los versos de aquel tango que se empeña en no borrarse nunca.
Aparte del ambiente, es indudable que para un buen asado o cordero y una digna ronda de achuras, este lugar es el indicado. Los productos son de altísima calidad, y la clientela se queda siempre conforme.
Abre todos los días al mediodía y a la noche.
Debe tenerse en cuenta que las porciones son abundantes.

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Exterior del antigüo bar situado en una esquina porteña

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